La iniciativa surgió de Bernardo Bravo, quien junto a su yerno Jose Antonio, Ernesto Tironi, Juan Domingo Serrano y Eduardo Besoain, viajaron de madrugada a Curepto el Sábado 6 de Marzo, es decir, sólo una semana despues del terremoto que asoló la septima y octava regiones del país.
Las imágenes hablan por si solas. Un pueblo devastado, donde la iglesia parroquial Nuestra Señora del Rosario, no fue una excepción. El cura párroco, Carlos Letelier, quien también sufrió la muerte de su madre, fue el depositario de la harina, sal y aceite y de una donación de $1.310.633 para sus necesidades de reconstrucción más urgentes.
Nos felicitamos por este logro y agradecemos a todos quienes contribuyeron a la causa. Se trata de 52 compañeros + tres donantes extranjeros, amigos de Ricardo Uauy.